El talón de aquiles, un problema de todos

Este fin de semana se produjeron las primeras expulsiones basadas en la nueva regla del talón de Aquiles, que ya trae muchas discusiones entre aficionados, jugadores y técnicos.

Antes del inicio del campeonato, todos los clubes tuvieron reuniones con el Comité Técnico de Árbitros, para informarse sobre las actualizaciones en el reglamento en esta nueva temporada.

La que más llamó la atención, fue esta nueva norma en la que advierte que  las entradas por detrás sin posibilidad de llegar al balón, a la altura del tendón de Aquiles, se sancionarán con tarjeta roja.

Mediante esto, se busca cuidar la integridad física de los futbolistas en una zona muy sensible, que de lastimarse, puede generar una larga inactividad. Sin embargo, los jueces no contemplarán la intencionalidad, ni tampoco que la fuerza sea excesiva.

A partir de ahora el talón de Aquiles pasara a ser una zona roja, que de tocarla con el pie, te sacará del partido. El campo de juego se transforma en un campo minado, donde las 44 piernas deberán esquivarse sin margen de error.

El fútbol siempre fue un deporte de contacto, en el que se tenía en cuenta la buena voluntad de los jugadores y la deportividad de sus acciones para los cobros del referí.  Pero años de protestas y malas costumbres llevaron a la desconfianza total y por lo tanto a la necesidad de quitar los grises en las determinaciones arbitrales.

Inevitablemente el juego se vuelve más frío y calculador, pero sobretodo escapa de su esencia. Las tarjetas rojas fueron creadas para sacar de la cancha aquel jugador que no estuviera comprometido con el juego y su permanencia suponga riesgo para los demás actores o el normal desarrollo del deporte.

Ojalá sean tiempos de transición en el que, a través de estos cambios, todos los actores se vuelvan a comprometer con el deporte y la confianza vuelva a ser parte del juego, sino le seguiremos recortando recursos al fútbol y avanzar hacia otro deporte, que desde lejos no gusta nada.

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